Celebramos con mucho cariño y alegría la fiesta de la Pascua, donde Jesús resucita y transforma lo que deja la muerte a su paso. A través de la celebración de la Eucaristía y del compartir del ágape pascual, la comunidad educativa reiteró la presencia viva de Jesús en el pan y el vino, que nos acompaña cotidianamente.











































